Moda

Como la Cenicienta, las celebridades deben devolver los vestidos que lucieron después de las alfombras rojas

Blake Lively en la MET Gala 2022
Getty Images

No todo lo que brilla es oro… Y en el show business, menos. Uno de los trabajos más difíciles y estresantes en el mundo del espectáculo es, sin duda, el de los stylist, aquellas personas encargadas de vestir a las celebridades, no sólo para las alfombras rojas, también para las portadas de revistas, presentaciones y en ocasiones, para su día a día.

 

Los stylist contratados por los famosos deben tener una agenda invaluable de contactos y una magnífica relación con los publirrelacionistas de las marcas de ropa, joyería y calzado.

 

Y como todo en esta vida, los préstamos estarán condicionados por el personaje al que se desea vestir, el posicionamiento de su carrera, y en los últimos años, por la cantidad de seguidores que tienen en sus redes sociales. Para ser más claros: no es lo mismo vestir a Jennifer Lopez que a una actriz debutante.

La magia que se crea en las alfombras rojas de grandes eventos, como sucede en la MET Gala, el máximo evento de moda, en los Premios Oscar o en los Grammy, es innegable, pero para que las estrellas brillen enfundadas en atuendos de Versace, Armani, Louis Vuitton, Prada, Oscar de la Renta, Carolina Herrera y tantas otras marcas tan maravillosamente encantadoras, elegantes y poderosas, son necesarias varias negociaciones de por medio.

 

A veces el diseñador queda satisfecho con la celebridad y su éxito en la pasarela, cuánto y cómo se habló del diseño, si fue en televisión, en redes sociales, y en cuántas ocasiones, tal vez entonces, el creador de la fina pieza decida obsequiarla a quien la portó la noche anterior, así lo confirma la estilista Emily Sánchez, quien ha vestido a Laura Linney y Sutton Foster:

 

“Si están encantados el diseñador dice ‘por favor quédenselas, la hice para ella, ella debería tenerla. Si un diseñador siente que quiere algo de regreso inmediatamente, son bastante claros al respecto”.

Las piezas que son devueltas a las marcas permanecen el los showrooms y pueden ser usadas de nuevo, por otra celebridad o por una modelo para algún shooting editorial o comercial.

 

Hay celebridades que prefieren no usar nada prestado, sino piezas hechas a la medida, por ejemplo Oprah Winfrey, así lo explica Adam Glassman, director creativo de la revista O, The Oprah Magazine:

 

“Para Oprah, tenemos trajes hechos a la medida y pagamos por ellos, así que se los queda”.

 

Cada marca y cada diseñador tienen sus propias reglas del juego, que van cambiando constantemente, y aunque la mayoría de las celebridades saben que después de una noche de glamour deben regresar el atuendo perfecto, a veces se llevan sorpresas. La estilista Micaela Erlanger confiesa:

 

“La marca decide y el cliente está contento de cualquier manera. Diría que es 50-50. Si alguien gana usando un vestido generalmente las marcas están más inclinadas a darlo como un regalo porque es muy sentimental”.

Otra afamada estilista de las estrellas es Chloe Hartstein quien define el proceso de forma muy clara:

 

“Es un momento Cenicienta en el que lo usas y al día hay que empacarlo y enviarlo a París o a donde sea que necesita estar. Pero hay momentos en los que tienes la suerte de quedártelo”.

 

A Jennifer López le fue obsequiado el vestido Versace de gasa de seda con estampado de jungla original con el que partió plaza en los Grammy del 2000.

Cuando Glenn Close ganó un Oscar como Mejor Actriz en 2019 Armani decidió obsequiarle varias piezas hechas a la medida: le regalaron una capa de terciopelo negro de Armani Prive que usó en los Globos de Oro y el taje de saco y pantalón blanco de Ralph Lauren que usó cuando ganó un premio SAG por la misma película.

 

También hay celebnridades que, al ser imágenes oficiales de algunas marcas, pueden ser consentidas con algunas prendas o accesorios, depende del contrato, de la relación construida con la marca y del posicionamiento de su carrera.

 

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