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¿Cómo es pasar una navidad con la reina Isabel II en su castillo de Sandringham, Inglaterra?

¿Cómo es pasar una navidad con la reina Isabel II en su castillo de Sandringham, Inglaterra?
Getty Images

En los últimos 159 años la familia real de su Majestad Isabel II de Inglaterra, ha seguido la tradición de festejar la Navidad en el castillo Sandringham en Norfolk, Inglaterra, donde cientos de curiosas anécdotas se han llevado a cabo desde entonces.

Algunas de nuestras favoritas son el uso de cascabeles en los collares de los corgis de su Alteza, tomar el té a las 5,00 pm o el intercambio de regalos de broma, -una actividad que el padre de la monarca, Jorge VII, implementó cuando ascendió al trono en 1936. Desde entonces entre los miembros de la corona es habitual tener dos tipos de obsequios: los de chiste y los formales. Lo mejor de todo es que Isabel II, es una mujer que siempre se ha caracterizado por su enorme generosidad, ya que no sólo le da presentes a su familia directa, sino a todo su staff, que además de incluir un bono económico,- lo más valioso es un boudin y tarjeta firmado de su puño y letra de manera personalizada-.

Un refugio en la campiña inglesa

Cuando la propiedad fue adquirida por el abuelo de Isabel II, el rey Eduardo VII, en 1862, la casa fue pensada para ser una escapada del bullicioso Londres y pasar inviernos apacibles rodeados de sus hijos y amigos más íntimos. Posteriormente esta casa ha sido pasada de generación en generación y representa uno de los recintos con más tradición para la dinastía Windsor junto con el castillo de Balmoral en Escocia, lugares donde el duque de Edimburgo junto con su majestad e hijos pasaban largas temporadas, tal y como hasta hoy sucede con los duques de Cambridge y sus pequeñitos George, Charlotte y Lewis.

25 hectáreas para hacer muñecos de nieve, esquiar y mucho más Por si fuera poco habitar en un castillo de 200 habitaciones, 10 áticos y 20 sótanos, contar con un jardín de inmenso es una auténtica maravilla, ya que las posibilidades de diversión son infinitas. Pero las actividades navideñas favoritas de la familia real al aire libre son montar a caballo, hacer largas caminatas, esquiar, cuidar de las orquídeas en el invernadero. Por lo que venir a pasar navidad aquí, es todo menos aburrido. 

La sala de conciertos y estancia

Uno de los rincones más bellos de la vasta propiedad en Sandringham, es precisamente la sala de conciertos, donde se coloca un árbol de navidad enorme traído desde Irlanda para protagonizar la serie de recitales que ahí se llevan a cabo. La tradición de tocar ahí es muy añeja y data de 1894, ahí se tocan villancicos y otras piezas navideñas, así como funciones de lujos con artistas muy queridos por los miembros de la familia como Sir Elton John cuando tocó para Lady Di en su momento entre otros.

Otro de los lugares acondicionados para celebrar las fiestas es la increíblemente espaciosa sala de estar donde se reúnen todos los invitados, se realizan juegos y se efectúa el intercambio de regalos.

Un pudín con historia

La reina es conocida por ser infinitamente previsora y cuida hasta el más mínimo detalle, por lo que además de ser fiel de las costumbres, es una persona sumamente generosa, que regala a todos su equipo de palacio un pudín navideño muy especial. El dichoso postre es un panqué con brandy, sidra, frutas secas y especias que se suele dar durante estas fechas en Gran Bretaña y que puede ser adquirido por la cadena de supermercados británica Tesco cuyo valor es de 8 libras algo así como 205 pesos, acompañado de una tarjeta escrita por su majestad y un bono económico. Esto con ocasión de que su abuelo lo implementó hace 159 años y lo cual creemos continuará su hijo Carlos y posteriormente William cuando el momento sea adecuado.

Sonrisas, bromas y sorpresas

El momento más esperado durante la navidad en Sandringham es el intercambio de regalos, ya que se asigna un lugar a cada participante donde se le apila una “montaña de obsequios”, rigurosamente pensados para ellos, pero sin duda el mejor momento es cuando se abren los regalos de chiste, que van desde máscaras, instrumentos raros, comidas extrañas o piezas kitsch, afirma la experta en realeza Desiré Adams.

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