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¿Cuál es la diferencia entre prosciutto, jamón serrano y jamón ibérico?

Son tres diferentes tipos de jamón que a todos nos enloquecen, aquí su origen y diferencias
¿Cuál es la diferencia entre prosciutto, jamón serrano y jamón ibérico?
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Son tres diferentes tipos de jamón que a todos nos enloquecen y nos han regalado las mejores experiencias gastronómicas, pero antes de seguir disfrutando de su delicia, es importante conocer el origen y las diferencias que existen entre uno y otro. Sus historias son realmente interesantes.

 

 

¿En dónde se producen? 

El prosciutto tiene su origen en Italia, en específico en la ciudad Parma;  mientras que el jamón ibérico se produce en cuatro zonas de España: Extremadura, Salamanca, Jabugo (Huelva) y Los Pedroches (Córdova), y también en algunas zonas de Portugal.

 El jamón serrano proviene, como su nombre lo dice, de la sierra, de su proceso de curación en lugares altos. A diferencia del Ibérico, que sólo puede crearse con cerdos ibéricos, el serrano está hecho con cerdos blancos.

 El jamón serrano tiene dos denominaciones de origen distintas: el jamón de Teruel, la provincia de Aragón que obtuvo por primera vez el sello distintivo de la denominación de origen para la elaboración del jamón y el jamón de Trévelez, un producto cuya elaboración se basa en la alpujarra granadina, terreno seco y alto ideal para que los jamones se curen al natural y su carne alcance los estándares de calidad obligatorios.

 

Proceso de curación

 En el caso del prosciutto su calidad se basa en el proceso de curación, la región y los estrictos controles de calidad que deben seguirse en la producción.

 El prosciutto di Parma es un jamón curado 100% natural, sin aditivos, conservadores, hormonas, gluten ni colorantes.

 Su proceso de curación puede durar de 9 meses a dos años.

 

 

En Parma, hacer prosciutto es parte de una tradición milenaria, que se transmite de generación en generación y muchos de los métodos utilizados hace miles de años se mantienen.

 El proceso de curación del jamón ibérico y del jamón serrano es el mismo: sigue las mismas pautas basadas en el cubrimiento de la pieza en sal, pero hay un factor notablemente diferente: el tiempo.

 Los cerdos ibéricos tienen una característica que no posee ningún otro animal en la tierra: infiltran la grasa en el músculo y esto es lo que hace que su carne sea más sabrosa que la de los cerdos blancos y, por lo tanto, más costosa de curar.

 Al infiltrar más grasa en el músculo, el proceso de curación del ibérico es más largo. Mientras que el jamón serrano solo necesita quince meses para estar listo, un ibérico se puede tardar entre 24 y 36 meses, dependiendo de si es ibérico de cebo, de campo, de bellota o de bellota 100% ibérico.

 Formas de comerlos

 El prosciutto se come como acompañamiento de platos de verduras como espárragos o guisantes y puede incluirse en una salsa de pasta simple con crema o en platos toscanos de tagliatelle y verdura. También se utiliza como relleno para otras carnes.

 La mejor forma de disfrutar el jamón ibérico es solo o acompañado de un poco de pan. Con un vino tinto o blanco.

 Para disfrutar aún más el sabor del jamón serrano, es necesario tener en cuenta su temperatura y corte. Es recomendable se conserve a una temperatura que oscile entre 20 y 25°C y, por otro lado, la manera como se corte el jamón serrano tiene mucho que ver con la experiencia al comerlo.

 La forma como se corte el jamón serrano tiene mucho que ver con la experiencia al comerlo. Suele servirse en rebanadas muy finas y no demasiado largas.

 Disfrútalo en tablas de quesos, brochetas, pizza, ensaladas y sandwiches.   

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